Sulfato de magnesio 1 kg
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PRODUCT DETAILS
La base de la fotosíntesis, al alcance de cualquier cultivador. El sulfato de magnesio granulado, con una composición de 16 % MgO / 32 % SO₃, es el macronutriente central de la clorofila: sin magnesio, las plantas no pueden realizar la fotosíntesis de forma eficiente, lo que compromete todo el crecimiento y la producción.
Se vende en envase de 1 kg y es ideal para complementar o ajustar el magnesio de la solución nutritiva de cualquier sistema hidropónico, sobre todo en cultivos de tomate, donde la carencia de magnesio es el trastorno nutricional más frecuente.
Características técnicas
- Nutriente: sulfato de magnesio granulado
- Composición: 16 % MgO (magnesio) / 32 % SO₃ (azufre)
- Envase: 1 kg
- Dosis media: 400–650 gramos por cada 1000 litros de agua del depósito
- Forma: gránulos, se disuelven fácilmente en agua
¿Qué aporta el magnesio a las plantas?
El magnesio es el único macronutriente que forma parte directa de la molécula de clorofila: es literalmente el átomo central que capta la luz solar para la fotosíntesis. Pero sus funciones van mucho más allá:
- Componente central de la clorofila: sin magnesio no hay fotosíntesis eficiente
- Da a las hojas su color verde: la clorosis (amarilleamiento) es el primer signo visible de carencia
- Activa enzimas esenciales para el metabolismo energético de la planta
- Mejora la calidad de los frutos: reduce los frutos deformes y la podredumbre apical
- Uniformiza la maduración: las plantas con suficiente magnesio maduran de forma más uniforme, lo que facilita la cosecha
- Muy móvil en la planta: puede trasladarse de las hojas viejas a las nuevas en caso de carencia
¿Cómo se controlan estos parámetros?
Solución nutritiva
La planta consume la solución y cada día baja el volumen del depósito. Este volumen debe reponerse a diario con agua, no con solución nutritiva. Las plantas absorben mucha más agua que nutrientes y, como la solución nutritiva es salina, reponer con solución cada día la va salinizando hasta que las sales disueltas superan lo que las raíces pueden tolerar. Si esto ocurre, las plantas dejan de crecer, no por falta de nutrientes, sino por un potencial osmótico excesivamente alto en las raíces.
Controla el pH de la solución nutritiva
Al absorber nutrientes, las raíces modifican el pH de la solución nutritiva. El pH indica lo ácida o alcalina que es la solución nutritiva. Las plantas se desarrollan mejor entre pH 5,5 y 6,5 y, a medida que crecen, modifican el pH de la solución. Por eso hay que medir el pH cada día después de reponer la solución con agua. Si está fuera del rango de 5,5–6,5, ajústalo con ácido si está por encima de 6,5, o con base si está por debajo de 5,5.
Controla la conductividad eléctrica de la solución nutritiva
A medida que las plantas crecen, los nutrientes de la solución se consumen y la solución se agota. Llega un momento en que la solución ya no puede aportar los nutrientes que necesitan las plantas. En ese momento hay que sustituirla. Uno de los mayores problemas es saber cuándo cambiarla.
Una solución que contiene sales (nutrientes) puede conducir la corriente eléctrica. Cuanto mayor es la concentración de sales disueltas, mayor es esta conductividad. Así, un descenso de la conductividad eléctrica te indica cuándo hay que cambiar la solución nutritiva. La forma más sencilla de conocer la concentración de nutrientes es usar un medidor de conductividad.
Una de las principales razones por las que los cultivadores eligen los sistemas de cultivo en agua es que el crecimiento y la maduración suelen ser un 15–25 % más rápidos. Los cultivadores pueden alcanzar el tamaño de planta deseado con un periodo vegetativo corto. Por eso, para obtener una producción temprana óptima con estos sistemas, es mucho más importante usar la mezcla de nutrientes adecuada y tener las condiciones correctas.


